martes, 11 de diciembre de 2012

Filosofía



La filosofía te hace sentir todo lo libre que no te hace sentir la libertad.

martes, 4 de diciembre de 2012

El Océano y la Dehesa





Bravo e indomable. Profundo. Plagado de grandes fosas abisales, desconocidas por todo ser humano. Con gusto por el agua fría, que del cielo cuando cae se funde en su cuerpo. Enorme y vasto, su mirada se extiende por casi todo el mundo conocido. Sus ojos azules, líquidos, observan naturales la iniquidad del mundo que le rodea… costas pedregosas, o sucia e incómoda arena, imponentes acantilados que se esfuerza en destruir con su temible fuerza, abarrotadas playas sembradas de imbecilidad… 

En su pelo se enredan caracolas. Su mundo de bellos corales, plagado de pequeños y extraños seres, de impresionantes e imponentes habitantes, de escurridizas y grimosas criaturas… Su ser es misterio, tan oscuro, tan difícil de ver, tan bello y temido… vestido con estrellas de mar, enjoyado con anémonas. Etéreo, como la medusa que vuela por el espacio. 

Arremolinado por las tormentas, encrespado por el viento, temibles olas se erigen por encima de su cabeza, oscuras, poderosas, braman a las costas que no lo comprenden, que solo lo acogen en un ir y venir continuo. Deja a su paso conchas, algas muertas, medusas que ya no son etéreas…  y que las gentes recogen como tesoros. Falsa belleza, falsa vida, falsa libertad… ¡ignorando los verdaderos tesoros que en su profundidad esconde! Temerosos del peligro, temerosos de la oscuridad… gentes cobardes que huyen de la profundidad, sin comprender que la mayor belleza es aquella que se oculta, es aquella que nunca ha sido explorada.

Separados por tierra y aire, por kilos y kilos de cielo, por interminables distancias, por innumerables obstáculos… allí está, bajo encinas y alcornoques, a la sombra de bellotas. Se extiende por interminables llanos, salpicada por quejigos y olivos, castaños y cerezos en flor… sin vallas ni puertas, sin postigos ni ventanas. Bajo el inclemente sol, bebiendo de la escasa lluvia, agradecida. Fértil. Casa de marranos, licor de bellota, armario de abrigos…

Tan maltratada con el calor, que en seguida una cerrilla prende. Explotada por explotadores que también son explotados. De belleza aun así indiscutible, que guerrea y guerrea contra junio y julio y también agosto, victoriosa con huestes de verde y más verde que se extiende, que tapiza el humus del suelo que preña a las setas, del que los espárragos emergen.
   
El zurrón lleno de bellotas, queso y pan duro. Los cerdos se revuelcan, hurgan con el hocico, las borregas se juntan, en círculo perfecto, como perfecta es la sombra de la anciana encina. Rugoso tronco el del alcornoque, algunos peletos. Pequeños senderos serpenteantes, muchas veredas. Abierta al cielo, regada por diminutos riachuelos. Sembrado el suelo de margaritas, dientes de león y una plaga de ortigas. Alfombra de abono, hoguera de retamas. 
  
Y la distancia es insalvable, y la liquidez no puede contemplar sus ojos color de la castaña. Él, buscando nuevas costas que realmente lo acojan, que lo inviten a quedarse, anhelando ser descubierto, anhelando  ser comprendido. Ella, buscando que la saquen de sus estaciones, de su rigidez, del determinismo de su existencia, deseosa de que la aprecien, no por sus frutos, sino por quien realmente es… Destinados en la distancia, separados por su naturaleza, tan distinta, a la vez tan pareja; tan diferente, aunque del mismo origen.  Aparentemente irreconciliables, cual dama y labriego, cual eucalipto en este suelo. 

Y la tierra, recordando el poder de la historia, se fragmentó como lo hiciera Pangea. Las saladas aguas inundaron kilómetros y kilómetros de tierra, absorbieron contaminadas ciudades, arrasaron pueblos abandonados, ahogaron a muertos… el océano arrasó todo lo innecesario, el océano avanzó y avanzó hasta dar con ella, avanzó hasta que sus olas penetraron en la dehesa. Ella, con sus encinas y alcornoques, alimentó sus profundidades, en su extensión acogió a las olas, nadó en las fosas abisales, exploró lo inexplorado, cambió las margaritas por corales. 
Los dos, juntos en Extremadura, encontraron la búsqueda, desecharon los anhelos, dieron sentido a sus escindidas naturas, arrollaron lo molesto, dando importancia a lo verdaderamente importante… juntos formularon el encuentro reconciliable con el mundo. 

lunes, 26 de noviembre de 2012

Piensa que tal vez...



¿Eres de los que les gusta mojarse con la lluvia o de los que se cubre de ella? ¿Eres de los que unta la salsa con los dedos o con el pan? ¿De los que cantan en la ducha o de los que simplemente se duchan? ¿De los que duermen y sueñan o de los que sueñan y duermen? ¿De los que sonríen o de los que se carcajean? ¿De los que se acurruca en la cama o de los que se estiran? ¿De los que se eructan o de los que se peen y eructan? ¿De los que cortan los espaguetis o de los que se los comen enteros? ¿Eres de los que les gusta la niebla, o de los que la detestan? ¿De los que comen chocolate o de los que comen chocolate light? ¿Eres de los que respeta el silencio o de los que el silencio les apabulla? ¿Eres de los que se inventan las canciones en inglés o de los que saben cantarlas? ¿De los que pisan las hojas secas o de los que las evitan? ¿De los que van por la acera o por la calzada? ¿De los que se ponen tirita o de los que dejan que la herida "cure sola"? ¿Eres de los que les gustan los chistes malos o de los que tienen humor refinado? ¿De los que leen o de los que ven la tele? ¿Eres de los que juegan con la sopa de letras o de los que la comen sin más? ¿Eres de los que gimen o de los que gritan y gimen? ¿Eres de los que hablan por el móvil o de los que hablan en persona? ¿De los que les agrada el viento o de los que les molesta porque les despeina?

¿Qué eres... de los que se esperan a que el semáforo se ponga en verde o de los que pasan aunque esté en rojo?
¿Piensas o solo oyes? piensa que tal vez estés oyendo la vida pasar, pero nunca te has parado a escucharla.