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lunes, 29 de agosto de 2011

Comentario literario: la sombra de un ciprés es alargada, Delibes



En mi comentario literario de hoy os voy a hablar del gran Miguel Delibes y una de sus grandes obras: "las sombra de un ciprés es alargada". El ciprés es un árbol que está cargado de simbolismo, se le conoce comúnmente como "el árbol de la vida" aunque en Europa es símbolo de duelo.

Delibes se caracteriza por ser un escritor con un uso del lenguaje exquisito, un dominio de las apalabras insuperables, sobre todo a la hora de describir, lo hace casi fotográficamente, con un lenguaje hábil, sencillo y adecuado. Con las emociones es igual, les busca un trasfondo humano y a la vez universal y los mezcla hasta no poder discernir el uno del otro.

En "La sombra de un ciprés es alargada" se nos hace mirar a la muerte sin tapujos, como lo que es, ni más ni menos. Nos presenta un problema filosófico fundamental y omnipresente: el existencial, desde el punto de vista de un niño, como casi en todas sus novelas.


Pedro es un niño huérfano al que su tío deja a cargo de un maestro (Lesmes) en Ávila, una ciudad tan vieja y sombría como el propio maestro. Dicho maestro es un personaje fundamental pues en torno a su idea de lo que es la vida irá moldeando al chiquillo, tanto a él como a Alfredo, un niño que viene poco después de la edad de Pedro.

Ambos se hacen amigos, esa amistad tan sincera que solo existe cuando somos pequeños. Alfredo es un chico risueño y soñador aunque débil físicamente. Pedro es más fuerte, aunque mucho más realista que su querido amigo. A ambos, sin reparar en sus diferencias, el maestro Lesmes los moldea a su imagen y semejanza, inconsciente de lo que ésto va a suponer en sus vidas. Alfredo, como ser soñador es menos vulnerable a esas ideas que Pedro que, poco a poco, siempre le va dando la razón a su maestro.

Lesmes les inculca a los chavales que la existencia es cruel y despiadada y que hay que estar prevenido con ella... que la vida muchas veces nos arrebata las cosas que más queremos y que, ante esto, lo que mejor que se puede hacer, es permanecer impasible ante las personas, no mostrarles nuestro cariño, siquiera quererlas pues, al hacerlo, corremos el riesgo de que, si algún día las perdemos, el dolor sea inaguantable y nos quiebre. En síntesis: mejor no tener nada antes que tener que perderlo.

Esta concepción pesimista de la existencia queda demostrada con la muerte de Alfredo. Pedro, ante tan trágica circunstancia, comprueba en sus carnes cómo es desprenderse de alguien a quien quiere y llega a aceptar la idea de su maestro de mejor no querer nada para no tener que sufrir al desprenderse de ello.

Esta idea la lleva a rajatabla durante el transcurso de su vida. Elige la profesión de marinero al ser esta solitaria e impedir crear lazos humanos al estar siempre viajando. En parte es una especie de huida, cuando está en el mar, no se tiene que enfrentar a sí mismo sino a la naturaleza, mucho más fuerte e indomable que las personas e igual de poderosa que la muerte, la cual está de forma perenne en su pensamiento.

Esta vida como es normal se le antoja solitaria y con el tiempo falta de alicientes.

"Y un montón de hombres arremetió a tiros con otro montón contra el que nada tenía en realidad".


No obstante el capítulo de la guerra civil lo reafirma aún más en su idea y no será hasta su charla con una afable anciana que le enseña lo que realmente es la vida cuando cambie de opinión. Esa anciana le ensañará más tarde que pronto lo que debió enseñarle su maestro.

Debido a esta charla, Pedro se deja caer en manos de una mujer, Jane, se enamora, incluso se casa... rompiendo así con todas las ideas que le había inculcado su maestro, con todo su estilo de vida, transformándose en un hombre radicalmente opuesto al que era.

No obstante, la vida de nuevo se encarga de demostrarle con dolor que su maestro tenía razón. La muerte es una constante en esta novela, que llega repentina y cruel, como es en sí misma al fin y al cabo. La muerte es el elemento sobre el que se sustenta la vida de Pedro.

Quizás si su maestro no le hubiera inculcado ese pesimismo, esa apatía... no sería así, ésa es la duda que nos plantea Delibes... es decir, cómo una influencia tan clara como la de un maestro en la infancia puede intervenir de manera determinante en la vida de una persona y si esto puede cambiar con el tiempo o no, debido a que es algo que nos han enseñado desde pequeños. Esta duda se puede "transportar" a nuestro día a día y hacernos reflexionar si realmente somos como queremos o como "nos han hecho".

A Pedro lo han forjado en la muerte, a base de golpes, a él siempre le han gustado los cipreses, con sus sombras alargadas y afiladas, como la muerte, a su amigo Alfredo sin embargo le gustaban más los pinos, de sobras redondeadas y chatas.

También nos hace plantearnos si ese "sistema de renuncia" en la vida realmente es práctico, es decir, si Pedro se hubiese atenido a él siempre ¿No habría sufrido tanto? y de ser así ¿Merece la pena? en mi humilde opinión creo que no, prefiero vivir con dolor que vivir sin dolor pero muerto en vida.

Finalmente acabo este comentario recomendando este libro encarecidamente, es de fácil lectura, algo lento quizás y hace meditar sobre nuestra propia existencia. Os dejo una cita que sintetiza un poco la idea de la obra, espero que os guste queridos drugos:

"Las bodas no serían tan frecuentes ni se adornarían con detalles tan superfluos e insensatos si los novios pensasen en su día que uno de los dos ha de enterrar al otro".

viernes, 19 de agosto de 2011

Comentario literario: La metamorfosis, Kafka

"La metamorfosis" es una de las obras más conocidas del escritor checo Franz Kafka. Su lectura es fluida, casi se puede decir que fácil, si nos limitamos a leer la fábula que nos presenta sin más, cosa distinta es cuando buscamos una interpretación, el significado de la metáfora o de esa alegoría que parece revolotear bien oculta entre las palabras.


Kafka ha sido objeto de muchos estudios, mucha gente opina que son simples fábulas, cuentos, que no ocultan nada; otra sin embargo piensa que, por las circunstancias personales del autor, sus relatos están impregnados de segundas intenciones tanto políticas como sociales o psicológicas.


Yo me creo más lo segundo que lo primero, una persona como Kafka, según lo que he leído de él... no escribiría por escribir: escribiría para transmitir. Por eso esta lectura me ha resultado difícil y creo que no la he comprendido del todo, quizás la vuelva a leer dentro de unos años con otra perspectiva, de momento, a las conclusiones que he llegado son las siguientes:


En primer lugar, me llama la atención la vida que llevaba antes de la metamorfosis. Por entero el protagonista (Gregorio), se dedicaba a mantener a su familia, del trabajo a casa y de casa al trabajo. Su vida no tenía ningún aliciente, su vida era vacía, insulsa... su vida era la misma que después de la metamorfosis, no cambia nada ¿Qué nos quiere decir Kafka con esto? yo creo que hace un símil: la vida de humano y la vida de insecto y establece pocas o ninguna diferencia entre ambas... ¿A qué idea nos lleva este símil?, a la alienación.


A lo largo de la novela el protagonista poco a poco se va olvidando de que una vez fue humano, casi lo llegó a olvidar del todo. Lo mismo sucedía antes de la metamorfosis: no era humano, era una simple e insignificante máquina que, (como pasa en la novela) cuando no sirviera de nada tan solo le cabría esperar la muerte.


Seguimos con el análisis por esta rama. Cuando permanece encerrado, en la mañana de su metamorfosis en su habitación, recibe la visita de un superior; pese a que nunca hasta entonces había faltado al trabajo, este superior le recrimina su actitud, le dice que es un mal trabajador y cosas similares... que debe levantarse inmediatamente e ir a trabajar, que no tiene excusa.


Esta actitud me reafirma en la creencia de que la vida de Gregorio antes de la metamorfosis era una vida alienada al mecanismo de la sociedad y su puesto en él. Era un trabajador explotado (coincidiendo con el contexto histórico de la época) sin derechos. Su puesto era producir y, cuando no pudiese producir: no importaba.

Todo esto coincide con el relato, Gregorio era el sostén económico de su familia, el único sostén; cuando la familia ve que no volverá a su estado natural, lo repudia por ser un bicho asqueroso incluso deseando su muerte ¿De qué sirve un feo insecto? no traerá el dinero a casa.


Otra cosa que me llamó mucho la atención fue la incomunicación del protagonista, está ligada a la idea anterior: insecto y humano no son tan diferentes. Gregorio estaba tan incomunicado cuando era humano como cuando era insecto, importaba tan poco cuando era humano que cuando era insecto. Creo que, en cierta manera, su vida cuando era hombre era la misma que siendo un bicho: INEXISTENTE, insignificante... es lo que Kafka más resalta.


Esta idea me llevó a pensar... "vale... ¿Por qué Kafka me dice esto?" y el pensamiento que me sobrevino fue muy simple: le podría pasar a cualquiera. Kafka parece instarnos con esta fábula a que reflexionemos acerca de nuestra existencia, a veces tan vacía y absurda, como la de Gregorio. Creo que esta es la moraleja del relato.


Pero seguiré analizando. Otra de las cosas que más me llamó la atención fue el paulatino abandono que sufre Gregorio por parte de su familia. Esto también se puede analizar desde un prisma social o político como he dicho antes.


Gregorio siempre se había ocupado de su familia, la había mantenido, incluso tenía la esperanza de meter a su hermana en un conservatorio... sin embargo, cuando no puede sostener a su familia por su condición de insecto, poco a poco se van olvidando de él. En otras palabras: él siempre ha servido a la sociedad como es debido pero, cuando él la necesita, le vuelve la espalda ¿Por qué? porque la sociedad no lo ve como un sujeto, sino como un objeto (volvemos a la idea de la alienación).


Otro rasgo del protagonista que me hace pensar es su conformismo, es decir: se conforma con sostener a su familia, luego se conforma con ser un bicho, incluso se acostumbra, se va conformando con su situación que va cambiando a peor... es como si le diera igual. Su actitud es un tanto nihilista, me recuerda al protagonista de "El extranjero" de Camus el que ante toda situación se muestra impertérrito e inalterable.


Y finalmente resalto en mi comentario el sutil, el ligerísimo toque de humor de este relato. Es muy fino, casi inapreciable, tan solo en algunas circunstancias sobre todo, cuando entran en relación el Gregorio insecto con su familia se puede apreciar, también se aprecia en el aparentemente paulatino cambio en la situación de Gregorio que, a la par, resulta absurdo.


Por todo lo dicho, en su conjunto, creo que "La metamorfosis" es una obra compleja, mi visión es esta igual que podría ser otra y puede o no coincidir con la visión de otras personas es por esto que me atrevo a afirmar que: aún no sé si es tan solo una fábula y todo esto me lo he inventado yo o tal vez no haya visto ni la mitad de cosas que Kafka ocultó en una simple metáfora: hombre-insecto... lo que sí que sé es que este libro puede tener mil y una interpretaciones: os invito a hacer la vuestra queridos drugos, merece la pena.

miércoles, 27 de julio de 2011

1984. George Orwel. Reducción del léxico



No puedo resistirme, tengo que ir comentando ya este libro. 1984 es tan completo, complejo y enervante que me resulta imposible no escribir sobre él. ¿Es este libro el reflejo de un futuro no tan lejano? parece un libro de ciencia ficción pero, la verdad, es que no os creáis que está tan lejos de la realidad.

Hay hechos que se relatan en este libro que ya están empezando a pasar o incluso que ya están asentados en nuestra sociedad y no es algo que me pase desapercibido, al revés me pone los pelos como escarpias.

Para los que no lo sepan, 1984 es un libro que relata la historia de un mundo gobernado por un partido dictatorial llamado Ingsoc (aceptado por la sociedad) que controla la vida de la gente desde lo más ínfimo como es lo que viste o come hasta sus propios pensamientos, gestos, emociones o actitudes que, de no ir acordes con la ideología ortodoxa del partido, les pueden costar hasta la muerte. Para que os hagáis una idea, el eslogan del partido que gobierna este mundo es el siguiente (ya comentaré los axiomas en otra entrada):

LA GUERRA ES PAZ

LA LIBERTAD ES ESCLAVITUD

LA IGNORANCIA ES LA FUERZA


Este partido que se asienta en un lugar de la tierra que se llama Oceanía (presumiblemente EEUU, Hispanoamérica, Australia, Reino Unido e Irlanda) está en guerra en ocasiones con euroasia y en otras con asia oriental (sus relaciones son un cúmulo de alianzas y enfrentamientos). El ascenso a poder es complejo y lo analizaré en otra entrada porque tiene miga. Para que os hagáis una idea se basa en una jerarquía regia y el control mental de los habitantes.

La gente no se rebela, al revés: se conforma; pues este partido les da la "seguridad" (ante la permanente e interminable guerra) que necesitan a costa de su libertad claro, que aceptan gustosos gracias a, en parte, (dicho vulgarmente) el "lavado de cerebro" que el propio partido les hace mediante mecanismos de sugestión, la educación y la manipulación. Viven en un constante "tiempo de guerra" que les impide preocuparse de su realidad, lo que es aprovechado por el partido para perpetuarse en el poder y controlarles cada vez más (esto también lo analizaré en otra entrada).

Aún no lo he acabado de leer, (no voy ni por la mitad siquiera) pero hay varios hechos que me han llamado y mucho la atención pues, algunos, están pasando ya. Hoy me centraré en uno, pues sino la entrada sería demasiado extensa. Uno de estos hechos a los que me refiero es: eliminar palabras de la lengua, reducir el lenguaje.

En este "mundo" existe una lengua, creada por el partido y para con los intereses por tanto del partido llamada "neolengua". Su principal función es que reduce el lenguaje estándar al mínimo y su aspiración es convertirse en la lengua oficial. Os pondré un fragmento del libro que explica lo que quiero comentar:


"La finalidad de la neolengua es limitar el alcance del pensamiento, estrechar el radio de acción de la mente. Cada año habrá menos palabras y el radio de acción de la conciencia será cada vez más pequeño. ¿Cómo vas a tener un eslogan con la palabra "libertad", si esta no existirá? todo el clima del pensamiento será distinto.

En realidad, no habrá pensamiento en el sentido en que ahora lo entendemos. La ortodoxia significa no pensar, no necesitar el pensamiento. Nuestra ortodoxia es la inconsciencia".

¿No os inquieta? pues esto lo estamos viviendo ahora. Pero empezaré por el principio, reflexionando acerca de este fragmento. La lengua, aunque os parezca mentira, es un elemento de sostén de la mente ya que todo, absolutamente todo: lo concreto y lo abstracto, lo contable y lo incontable... está en nuestra mente en forma de conceptos (palabras) que encierran el significado que, de otra forma, no podría salir de la propia mente.

¿Qué es lo que pasa pues si se eliminan parte de estos conceptos o se modifican sustancialmente hasta, incluso, llegar a tergiversarlos, deformarlos? que nuestra mente cambia con ellos de manera sustancial, tanto, que nuestros pensamientos no serán los mismos ni nuestra forma de pensar ni de percibir el mundo ni reflejarlo.

De esto se aprovecha el partido de 1984 para controlar los pensamientos de la gente, limitando el lenguaje al mínimo indispensable, se limita el pensamiento y, con ello, es más facil de controlar, manipular y tergiversar.


"Nuestra ortodoxia es la inconsciencia", si apenas existen palabras para pensar, para referirnos al mundo externo de una manera positiva o negativa, no existirán apenas pensamientos ni en contra ni a favor. Si, encima, se manipula el lenguaje para que esté acorde con la ideología como se hace en 1984, la posibilidad de pensar en contra de esa ideología se vuelve casi imposible por no decir imposible, ya que el reducido campo léxico lo impedirá, lo que garantizará la perpetuidad de los pensamientos acordes al partido y la extinción de los que van en contra.

Esto es una manera de vaciar la mente de las personas y hacer con ellas lo que se quiera, tan solo mediante la destrucción de palabras que destruyen a su vez el pensamiento. Es una forma de control en 1984 que, junto con otras como la manipulación de la historia, el control exaustivo e incansable mediante cámaras y la destrucción de la cultura "inadecuada" (no acorde al partido) permiten un control absoluto sobre lo que las personas conocen o no conocen e, incluso, pueden llegar a conocer o recordar.


Y a lo que voy. Estamos siendo testigos, en nuestro tiempo, de la destrucción del lenguaje, de su tergiversación. Me explico. Su tergiversación: en política ya no es un recurso aislado usar eufemismos, al revés, están extendidos como una plaga (desaceleración económica por crisis; daños colaterales por millones de parados; mercados por especuladores...).

En los medios de comunicación, sobre todo en los programas de salsa rosa, el lenguaje queda degradado al máximo debido a la baja cualificación de los "colaboradores" y no solo eso, la escritura sms acostumbra a los jóvenes a utilizar el mínimo de palabras indispensables, como si en los exámenes o en los textos que escriben en su día a día o en sus propias conversaciones les cobraran por cada palabra que dicen. Tampoco podemos olvidar la carestía léxica de los jóvenes españoles y, en general, de la sociedad española que, lejos de solventarse, parece que se fomenta.

Y he aquí donde veo el peligro. ¿Se fomenta? en los programas de televisión, tipo 60 segundos, se premia la rapidez, lo concreto, palabras contadas para expresarse. Las informaciones en el telediario se suceden como si fueran cartas al ser repartidas por un crupier en un casino: una información tras otra, a lo sumo duran 3 minutos, se concentra la información en meros titulares, nos bombardean a titulares, ¿Economía del lenguaje? tengo mis serias dudas.

La política. Adornan los discursos con expresiones del todo innecesarias y carentes de información, tan solo adornos lingúisticos que hacen de un discurso que, en realidad tiene cuatro palabras, un discurso de una hora con el que, aparentemente, se ha solucionado el problema del hambre en África. Entre los eufemismos y los adornos lingüísticos lo tienen todo solucionado.

En la educación. Se premian las respuestas cortas en los exámenes, incluso dejando de antemano un hueco para escribirla el cual, bajo ningún concepto, se puede sobrepasar ¿Así cómo aprenderán los jóvenes a redactar, a expresarse, a dominar el léxico? Eso sin contar la poca importancia que se le dá al vocabulario, con unas cuantas palabras por asignatura los jóvenes van listos, que se las aprendan de memoria: así no se aprende, así se aprueba tan solo.

Eso sin contar las palabras que, por su desuso, acaban desapareciendo del léxico habitual, algunas parecen incluso que las quieren borrar. Como por ejemplo una palabra que coincide con el texto: libertad. Esa palabra, buscadla en la RAE y, si os dais cuenta, siempre que se emplea en la televisión, los libros de texto, incluso hablando coloquialmente con cualquiera, los significados que se le dan están todos tergiversados, son connotativos y, en su mayoría, no reflejan el significado real de la palabra que está siendo suplantado por el significado que le dan en los medios.


Otros ejemplos son la palabra "amor" que más de una vez es sustituida por otras como "cariño", "afecto" menos vinculantes; o la palabra "sexo" casi tabú aún en nuestros días que, paradógicamente, se ve sustituida por la palabra "amor" que, lejos de su significado inicial ahora pasa a designar algo completamente distinto, nada que ver con lo que en un principio era, ese principio lo relfejan ahora la palabra "cariño" o "afecto". Ironías de la vida ¿No?

Se está reduciando el campo léxico estándar porque, aunque la RAE esté contínuamente ampliando el diccionario, la realidad es que la gente de a pie no conoce ni una cuarta parte de ese diccionario. Es algo que se debería solucionar desde la educación, lo que no sé es si esta despreocupación por la cultura general del país es algo intencionado con algún oscuro fin o simplemente un descuido.

Ya me estoy volviendo paranoica, pero... sinceramente ¿No parece que nos quieran "idiotizar"? si no conocemos las palabras de su discurso, no sabremos interpretar sus mentiras o medias verdades ¿No? en fin... sigamos siendo ignorantes pero felices.. que es lo único a lo que parece que aspira la sociedad, una felicidad efímera y conformista.

lunes, 25 de julio de 2011

Comentario literario: El árbol de la ciencia, Pío Baroja



Queridos drugos, en el comentario de hoy os voy a habar de Pío Baroja y de una de sus grandes obras: "El árbol de la ciencia". A Baroja se le conocía por ser una persona introvertida, poco afectuosa, escéptico empedernido, autorepresivo y misógino. Esto sin duda condiciona a sus personajes que pueden ser de dos tipos, hombres de acción que luchan por salir de la mediocridad u hombres contemplativos desorientados y apáticos, unos y otros acaban siempre mal.


El protagonista de "El árbol de la ciencia" pertenece al segundo grupo. Es un hombre desorientado, que no encuentra un rumbo que le agrade del todo en la vida, de una apatía que exaspera aunque, de vez en cuando, esta apatía se transforme en enfado contra lo que le rodea, incluso en odio, aunque nunca hace nada para subsanarlo, siempre acaba huyendo. Es un hombre contemplativo, que se cuestiona la realidad, apoyándose en los grandes filósofos alemanes, sobre todo en Kant, sobre el que gira toda su teoría de lo que es el mundo, la realidad y la ciencia.


Junto con su tío Iturrioz, en la azotea de Epicuro, filosofan acerca de estas cuestiones. El tío defiende a los filósofos ingleses, utilitaristas y nuestro personaje a los alemanes. Esta contraposición de ideas se lleva a cabo mediante un diálogo que nos rememora la técnica que usaba Platón para comunicar sus ideas.


Podríais decir, si no os gusta la filosofía, que es un libro aburrido y, cierto, si no os gusta la filosofía es un libro aburrido. Pero por el contrario, si os gusta, se os presenta un interrogante, una vida entera, la de nuestro protagonista, asfixiada por la incertidumbre del futuro, debido a que vive en un mundo que le desagrada y le dá patadas pero contra el que no puede hacer nada, por ello se acaba siempre resignando. La angustia existencial está presente en toda la obra y siempre desemboca en esos largos y complejos diálogos con su tío.


Si no os gusta la filosofía no lo leáis pero si os gusta, podréis sentiros identificados con la angustia del personaje, incluso compartir sus inquietudes, y es agradable ir descubriendo cómo piensa, cómo reacciona ante los hechos y las circunstancias, en cierto modo, te cuestionas cómo lo harías tú y reflexionas acerca de lo que se te plantea.


Entre otras conclusiones, Andrés defiende que solo lo creado por el hombre es bueno, su defensa de la ciencia es aférrima y en cuanto a la realidad, concluye con que existen dos tipos de personas: las que se muestran indiferentes y las que actúan de manera casi imperceptible. Este argumento, como se puede comprobar, va acorde con la forma de ser de Baroja y por supuesto de su personaje.


Algo interesante en el libro es cómo se reflejan las clases sociales. Pío Baroja evolucionó hasta el anarquismo, llegando a renegar incluso de la democracia con su famosa frase "la dictadura del número" (la cual comparto completamente). Por ello, en el libro la clase burguesa aparece reflejada como frívola, oportunista, mezquina... y la clase obrera como ignorante, conformista, ruda, analfabeta, individualista.


Esto se aprecia sobre todo en su estancia como médico en un pueblo de la Mancha donde comprueba que la sociedad rural española de la época: caciquil, ignorante, analfabeta no tiene nada que hacer contra la burguesía de "uno y otro lado" que se disputan el poder, con luchas entre grandes familias que se suceden en el mando de los pueblos. Esta experiencia le desagrada, incluso le enfada pero, como siempre, se resigna y se lamenta sin más porque las personas no sean capaces de revelarse.


La miseria ajena tiene también un extraño efecto sobre el protagonista, por un lado la repudia, por lo que significa: la degradación del ser humano; pero por otro lado también le da cierto asco, lo que le hace alejarse, una actitud un tanto burguesa que tiene el protagonista y que resalta en ciertos capítulos. Es partidario de ayudar, pero mejor que lo hagan otros, parece decir.


A mi personalmente lo que más me ha gustado, es un diálogo que tengo puesto en otra entrada (
¿El fin justifica los medios?) en el que, el personaje, nos plantea la posibilidad de analizar la moral y la política, la sociedad, como se hace con la ciencia para, así, buscar la mejor de las formas existentes y aplicarlas.

Os recomiendo leer la entrada y así, con ese fragmento, os haréis una idea de los diálogos filosóficos entre el tío y Andrés. Presenta la problemática de ese análisis y la problemática al intentar, una vez discernido el mejor modelo, aplicarlo a la sociedad, así sin más, sin darle ningún motivo. Por ello plantea la duda de si hay que engañar al pueblo para que viva feliz y, es la misma duda, que planteo yo en esa entrada.

Espero que ambas, ésta y aquella, os hayan servido para conocer un poco más a este intrínseco autor y su peculiar obra y os haya animado a leer alguno de sus libros. Espero también que, cuando los leáis, filosoféis y os preguntéis acerca de lo que se os plantea, esta es la función de los libros de Baroja, como siempre, adoro los libros que me hacen pensar y me desasosiegan. Además, el final de "El árbol de la ciencia" no os decepcionará y es justo ahí, cuando el mecanismo de vuestra mente... empezará a divagar en brumas, no de Kant o Hobbes, sino de la vida misma.

jueves, 21 de julio de 2011

Comentario literario: El extranjero, Albert Camus



En mi comentario literario de hoy os voy a hablar de un libro: "El extranjero", que me ha sorprendido sobremanera. Tiene tan solo 124 páginas y en ellas encierra muchas más verdades que la biblia en todo su pedante grosor.


Camus, influenciado por Nietszche, (sobre todo por el nihilismo, el cual impera en su obra) intentaba recalcar ante todo lo absurdo del hombre, de la vida o de lo que se creía como tal más bien: razón, historia, universo. Para ello recurre en su obra más valorada: "El Extranjero", al nihilismo.


Para los que no lo sepan, el nihilismo es una doctrina filosófica que contempla el estado al que llega el hombre cuando no es capaz de creer en nada, cuando los pilares sobre los que se sustenta su realidad se derrumban, dejándolo solo consigo mismo, sin tener nada que creer o afirmar. Esto lleva a una angustia existencial. A partir de aquí habría que distinguir tipos de nihilismo y, según estos tipos, las formas de reaccionar ante la "nada" y esa angustia.


En rasgos muy generales el nihilismo es eso y eso mismo se aplica en "el Extranjero". Esta obra nos presenta a un protagonista que vive su vida sin más, casi sin ningún aliciente y, los pocos que tiene, tampoco le importan demasiado. La obra presenta al personaje como taciturno y serio pero, como el propio personaje dice:


"el no habla, porque considera que no tiene nada relevante que decir".


El libro recalca la indiferencia, que no frialdad, con la que el personaje (Meurseault) se enfrenta a los sucesos. El más relevante de ellos la muerte de su madre, la cual, parece no afectarle lo más mínimo: "es algo que tenía que pasar" esa frase del propio Meurseault lo dice todo.


Por unas serie de circunstancias, Meurseault es acusado de asesinato, lo más interesante, pues en este fragmento se ponen de manifiesto, de boca del fiscal, los prejuicios de la sociedad, su hipocresía y su miedo. Me explico.


Durante el proceso, se supone que se tiene que juzgar al preso por lo que ha hecho: matar a una persona. Sin embargo, en este caso, parece que Meursault está siendo juzgado no por ello... sino por el hecho de no "tener" aparentemente sentimientos ni una moral acorde a ellos.


Para fundamentar esta justificación (que aparentemente es para apoyar la de asesinato pero que, en el fondo, es la acusación real aunque velada) se recurre incansablemente al argumento de que el personaje no lloró en el entierro de su madre, ni pareció mostrar dolor alguno.


"Qué importaba si, acusado de asesinato, lo ejecutaban por no haber llorado en el entierro de su madre?"


Al final de la obra queda pues constatado que no lo juzgan por matar a una persona, sino por no mostrar remordimientos ante este acto, ni debilidad por haber metido a su madre en un asilo, o pena tras su muerte, en definitiva: lo juzgan por no tener (aparentemente) sentimientos, por no tener una moral. Un acto claramente hipócrita, pues en el personaje del fiscal queda reflejada la sociedad, que juzga a las personas, sin conocerlas, solo por lo que aparentan ser y las condena a muerte por ello, sea esto justo o no.


Aquí también entra en juego el miedo a lo desconocido del ser humano que, ante la duda: aniquila. ¿Un hombre sin sentimientos, sin moral? eso no es normal, ¿Por qué?, ¡Qué mas dá!, hay que eliminarlo sin mas.


El fiscal teme a Meurseault, a su "falta de sentimientos y moral" y lo ataca con este argumento sin descanso, haciéndole sentir culpable por ello, si al personaje le importara la cuestión que, de hecho (como tantas otras cosas) no le importa.


Y es en esto donde queda reflejado lo absurdo del ser humano o más bien de la realidad que, ante un desenlace fatal, poco importa ya: el personaje aún no sabe si será condenado o no, pero siente que ya ha sido juzgado de antemano por cómo es, algo que no entiende, pues él siempre ha sido así. Pongo aquí un fragmento que lo ilustra; es un arrebato de ira contra un capellán que le visita poco antes de morir y el cual le intenta convencer de que acepte a dios:


"Ninguna de sus certidumbres (las del capellán) valía un cabello de mujer. Ni siquiera tenía la certeza de estar vivo porque vivía como un muerto. Yo (Meurseault) parecía tener las manos vacías, pero estaba seguro de mí, seguro de todo, más seguro que él, seguro de mi vida y de la muerte que me iba a llegar. Había vivido de una manera, pudiendo haber vivido de otra. Había hecho esto y no había hecho aquéllo. Nada, nada tenía importancia y sabía perfectamente por qué. También él lo sabía.


¿Qué importaba la muerte de los otros, el amor de una madre, qué me importaba su dios, las vidas que uno escoge, los destinos que uno elige? puesto que un solo destino debía elegirme a mí y conmigo a miles de millones de privilegiados que, como él, se decían mis hermanos".

En este fragmento queda reflejado la aceptación de la vida como tal:

tal y como se da. Y lo absurdas que son las cosas a las que damos tanta importancia (el amor de una madre, dios, matar). Es precisamente esto lo que no entiende el fiscal, lo que juzga, lo que intenta eliminar a toda costa, lo que teme.


El paralelismo: fiscal-sociedad; Meurseault-nihilista, queda suficientemente reflejado y por supuesto la angustia del personaje, un nihilista como otro cualquiera, ante una sociedad que cree absurda y que se empeña en juzgarle, por el mero hecho de no creer en nada, ni siquiera en una moral. Esta puede ser la moraleja del libro.

Para poner fin a este comentario, que se me ha hecho bastante extenso (y me encantaría seguir escribiendo sobre la obra pero no quiero aburriros con mis divagaciones) puedo concluir diciendo sin temor que es un libro exquisito, que te da que pensar, que te inquieta, justo como a mí me gusta (y me agrada recomendar).


Para concluir quiero dejar una pregunta en el aire ¿Vosotros también le habríais juzgado por no llorar en el entierro de su madre o por el crimen que cometió? Queridos drugos, pensadlo con sinceridad y no os engañéis porque, como tantas cosas en esto que llamamos vida, poco importa.

miércoles, 6 de julio de 2011

Comentario literario: Ensayo sobre la ceguera, Saramago


Mi primer comentario literario, no me atrevo a llamarlo crítica, (quizás cuando ya sea una filóloga medianamente instruída pase a llamarlo así ;) va a ser sobre uno de mis escritores favoritos por no decir a secas y sin más: mi escritor favorito.

Creo que para comprender la obra, hay que saber un poquito del autor, no donde vivió, qué hizo, qué escribió... sino cómo era, cómo pensaba... José Saramago es un genio y figura (premio Nobel de literatura en 1998), escribió no solo notables novelas como "La balsa de piedra", "Ensayo sobre la ceguera" o "Caín", (su última obra publicada) sino que también fue poeta, ensayista, periodista y dramaturgo.

Pero no es esto lo que pretendo reseñar, Saramago es un escritor que refleja la condición humana sin tapujos, sin adornos, no de forma cruel, sino realista. Refleja a la perfección el miedo, la soledad a la que se enfrenta el ser humano necesariamente en algún momento de su vida, el desamparo ante no saber qué será de nosotros...

Especial mención merece su opinión sobre Dios, el cual cree que no necesitamos, del cual duda que sea omnipotente y omnisciente (de ello hace gala en "Caín") y al que retrata como cruel y contradictorio. Una frase muy reconocida que dijo y que ilustra este pensamiento es:

"Por tanto, se quiera o no se quiera, dios como problema, dios como piedra en el camino, dios como pretexto para el odio, dios como agente de desunión...".


Es un personaje conocido por sus ideas políticas, siempre amparando al débil, al que menos tiene, al oprimido, la justicia, la democracia... defensor de valores ahora tergiversados y que él defendía con la palabra, con el intelecto... de los cuáles él quería limpiar el verdadero significado, puro y sin interpretaciones mediante artículos claros, desgarradores y a abrumadores por la cantidad de verdad y evidencias, de esas que a algunos duelen.

Todas estas preocupaciones e ideas políticas y religiosas las canalizaba en sus libros, en forma de diálogos rápidos pero intensos, de párrafos reflexivos que son verdaderas joyas... todo ello sin olvidarse del ser humano, su esencia autodestructiva y egoísta, pero en el fondo, débil, perecedera, insignificante y tierna.

Su máxima no era entretener con sus relatos, cargados de originalidad y sorprendentes en todos los aspectos, ni que una vez leído se le olvidara... su máxima, como él dijo en una ocasión, era desasosegar, inquietar... que, cuando acabaras un libro suyo, pensaras y reflexionaras, que no te diera igual la situación que se te había presentado así tal cual, sin tapujos, que te inquietaras y te preguntaras ¿Qué pasaría si...?

Sin ir más lejos, pasaré a hacer esta vez un comentario sobre el libro que acabo de terminar "Ensayo sobre la ceguera" una de sus mejores obras, sino la mejor. Desgarradora, cruda, sin maquillaje de ninguna clase, que nos muestra un realidad destruída por la fatalidad y de la cual los seres humanos no saben hacerse cargo, cayendo en el caos, el descontrol, la miseria, la muerte y la degradación humana hasta límites insospechados.

Es una novela cruda, casi cruel, que duele leerla en algunos tramos... hasta llegar a sentir la "necesidad" de penetrar en el relato y ayudar a aquellas personas, de las cuales describe su miseria y su caída libre hasta los infiernos sin pudor.

El libro nos cuenta que todo el mundo, poco a poco se ha ido quedando ciego, una ceguera blanca, luminosa, que impide ver. Al principio eran solo unos pocos, a los cuáles encierran en un manicomio, como medida preventiva, en cuarentena. Un acto deshumano abandonarlos en condiciones infrahumanas, sin atención médica de ninguna clase, custodiados por el ejército que no duda en disparar por miedo al contagio cuando alguno de los ciegos se acerca.

En ese sórdido lugar, los ciegos tienen que valerse por si mismos y algo tan banal y cotidiano como hacer sus necesidades se convierte en la mayor de las odiseas y el mayor de los problemas. Conviviendo con su propia mierda, con el hambre por la cantidad de alimentos reducidos que les llegan y por la inevitable convivencia, el grupo de ciegos poco a poco se va haciendo con su desgracia pero no con la convivencia que sigue poniendo de manifiesto el egoísmo del ser humano y su falta de solidaridad incluso en las peores circunstancias.

Pero resulta que dentro del infierno hay una mujer que lo puede contemplar todo, ella llegará un momento que, ante tanta desgracia, también deseará estar ciega, algo que nunca le llega. El número de internos va aumentando y un grupo de ellos se hace con el control de la comida y, por tanto, con el control de todos los ciegos.

Si quieren comer tendrán que dar todas sus joyas y más tarde las mujeres darle lo más valioso que tienen: la dignidad. Después de un montón de peripecias a cada cual mas denigrante, asquerosa e inmunda, logran salir y, con pavor, se dan cuenta de que todo el mundo está como ellos.

La supervivencia recae en los hombros de la mujer que ve, hasta entonces ésto era un secreto. En el mundo exterior el horror no es muy diferente del que vivieran dentro de las paredes del manicomio, la misera, la degradación, la catástrofe... se trasladan a las calles en forma de cadáveres podridos al sol, perros y gatos que se vuelven hienas, tiendas asaltadas, sin comida ni nada parecido. Se alimentan de comida podrida y el agua es un tesoro que paladean como el mejor de los vinos.

Recomiendo este libro sin dudarlo un solo instante, nos presenta una situación catastrófica y, mientras lo lees, es inevitable preguntarse qué harías en su situación, qué decisiones tomarías, si pertenecerías a los que mueren rápido o a los que sobreviven entre el inmundicia, luchadores de una vida mísera, pero aún así querida. Invita a reflexionar sobre la naturaleza humana y sobre nuestra debilidad, nos privan de los ojos y no somos nadie, algo tan simple y nos sume en la hecatombe y el caos.

Me quedo con algunas frases de este libro, pero sin duda, la que lo resume es esta, espero que os guste y, con este comentario, os entren ganas de adentraros en la imaginación de Saramago =)

"Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven".