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sábado, 28 de diciembre de 2013

Sobre la ley del aborto


Parece mentira que me vea "obligada" a escribir sobre esto, pero como mujer creo que es mi deber decir lo que pienso al respecto. Está claro, siempre ha sido así, que en las épocas de grandes convulsiones sociales (aunque lo social sea engullido por lo económico, las personas no importan, quedan escondidas tras la sombra del dinero) los primeros que pierden derechos sean los que se consideran más débiles, y la mujer, al parecer, a ojos de esta gran industria que llamamos estado, sigue siendo débil. El estado parece haber olvidado la fuerza de las mujeres, tal vez no estaría de más recordárselo, más por dignidad que por fuerza.
 Sí, por DIGNIDAD, porque al fin y al cabo todo se reduce a eso, a la dignidad de las mujeres y al respeto que como personas merecemos. Así pues, hablemos un poco sobre la futura ley del aborto, y digo futura porque lo será, porque son mayoría aunque en minoría y porque, aunque no lo fueran, en este país mandan más (desde siempre, echad un vistazo a la historia) los cojones, ("por mis cojones"), que los votos. Sí... hablemos del aborto, pero no sobre aquellos aspectos del aborto que todo el mundo discute, sino sobre lo que se oculta pérfidamente detrás de esta ley.

En primer lugar yo me pregunto ¿por qué?, ¿por qué un hombre puede decidir cuándo ser padre, pero a la mujer se le niega ese derecho, es más, se decide por ella, sin consultarla? ¿por qué un hombre puede decidir no tener descendencia y "aquí no pasa nada", pero si una mujer decide lo mismo es casi un escándalo, algo "antinatural"Se puede considerar (yo no lo hago) que en la naturaleza de la mujer está ser madre, de acuerdo, pero hay quien decide no serlo, por los motivos que sean (para eso somos racionales, para pensar, que es lo que nos distingue de los animales) ¿es por ello menos mujer?, ¿por qué se mira raro y se marca a estas mujeres?, ¿por qué se les intenta "convencer" de tener hijos?, ¿por qué se les machaca una y otra vez con lo "bonita" que es la maternidad?. Esas personas no quieren tener hijos y, como personas libres, tienen todo el derecho del mundo; como personas libres no se les tiene por qué machacar ni marcar por ello, porque es una decisión personal como otra cualquiera. ¿Por qué entonces a una mujer se la cuestiona por no querer tener hijos, pero a un hombre no? no vayamos diciendo por ahí que no vivimos en una sociedad machista, ni en una sociedad patriarcal cuando está claro que no es así; que no se nos llene la boca de lo avanzada que está nuestra sociedad, de hasta dónde hemos llegado, de lo que hemos evolucionado... y por supuesto que no se nos llene la boca cuando decimos que en este país (que en el mundo occidental, mejor dicho) la mujer es igual al hombre, porque no es así. Si la mujer fuera igual al hombre, la mujer tendría exactamente el mismo derecho a decidir sobre su cuerpo y sobre su vida que el hombre...

A veces se olvida, pero hay que tener en cuenta que no estamos hablando sólo de que decidan sobre nuestro cuerpo... a veces olvidamos que tener un hijo cambia por completo la vida: están decidiendo sobre nuestras vidas, sobre nuestra libertad personal. El nacimiento de un hijo marca un antes y un después en la vida de una mujer (y de un hombre), ya no solo respecto a su estilo de vida o economía, sino en el ámbito personal, a la hora de tener un hijo es necesario plantearse si de verdad se está preparado (de forma individual) para una responsabilidad tan grande, responsabilidad que cargarás durante el resto de tu existencia... Y creo que nadie, absolutamente nadie, y mucho menos el estado, es quién para decidir eso por una mujer. No somos animales de cría, somos mujeres, somos personas.

Me parece cuanto menos irrisorio que se esté defendiendo la "vida", pero que para ello se esté pisoteando la vida de las personas que realmente están vivas, que existen, que piensan, que sienten... somos mujeres, no somos animales, podemos decidir, tenemos el derecho a decidir y se nos está privando de ese derecho, ¿acaso no es eso algo inconstitucional? inconstitucional no sé, pero denigrante sí que es. No escondamos la raíz machista de este asunto tras el término abstracto de "estado" ese estado no está decidiendo por nosotras, lo está haciendo el machismo, el machismo más descarado y retrógrado.   
Creo que bastante peso soportamos ya las mujeres aún a día de hoy (tristemente) como para que encima se crean con potestad de decidir por nosotras; creo que bastante esclavizadas seguimos todavía como para que encima se atrevan a decidir sobre algo que es eminentemente NUESTRO. Si nos prohíben el aborto, nos prohíben decidir; si nos prohíben decidir, nos prohíben como personas. No se trata de tener un hijo o no tenerlo, se trata de defender lo que somos: MUJERES, mujeres no solo por parir, sino simple y llanamente MUJERES.


miércoles, 4 de septiembre de 2013

Eterno retorno


Llamémoslo eterno retorno. Todo está ¿condenado? a repetirse. Un principio y un fin, en línea recta, que se suceden en infinitas muertes e infinitos nacimientos que alumbran los mismos acontecimientos. Pues muy bien. ¿Y qué sentido tenemos nosotros en ese ir y venir de principios, y fines, y de tiempo, y de acontecimientos, y de... qué se yo. Nosotros, simples puntos que se suceden en esa línea recta que avanza inexorablemente de un principio a un fin, ya sea el de la "realidad" o el de nosotros mismos; nosotros, que en manos de esta fuerza inexorable aparentemente no podemos hacer nada, salvo vivir la mejor vida posible, por si se vuelve a repetir que tengamos, al menos, el deseo de repetirla; nosotros, que somos conscientes de ese eterno retorno y, aún así, seguimos viendo el tiempo como una línea recta, porque nos lo enseñan. Igual que nos enseñan a replantearnos los principios, y a dudar de todo lo que vemos... pero de qué sirve eso, si no hay nada que replantear, ni que dudar, el eterno retorno está ahí, se palpa, se lee, se ve, se asiste en primera fila. Somos puntos situados en un eterno retorno que saben que tienen que replantearse las cosas y dudar de lo que ven y de lo que conocen, incluso dudar de lo que ni ven ni conocen; somos puntos enseñados a inmolarnos pero sin la valentía de hacerlo, porque ser punto es muy fácil, ahí, en medio de la recta condenada a repetirse. 


No sé, puede ser una alevosía decir que si un punto se atreviera a explotar y realmente se replanteara los principios, dudara de lo que existe y de lo que no, pudiera acabar con esa "sensación" de eterno retorno que tenemos el resto de mortales puntos. O tal vez acabara solo con "su sensación" de eterno retorno y el resto de mortales puntos siguiéramos esperando, en fila, a que todo comience y vuelva a terminar. Y ese es el problema. Si la historia se repite, si seguimos siendo los mismos que hace siglos, si nuestra vida no tiene ningún tipo de sentido es porque no estamos dispuestos a inmolarnos. Tenemos las herramientas, tenemos la capacidad, lo que no tenemos es la voluntad. Nos domina el miedo. Nos conformamos con vivir una vida que nos gustaría repetir, pero nos olvidamos de hacer un mundo mejor donde nos gustase vivir una y otra vez. Y eso... eso no es algo de un solo punto, eso es algo de todos los puntos que, unidos y sin miedo, forman una línea recta. 

Tenemos miedo... miedo de ese vértigo que sentimos cuando nos replanteamos los principios y no sabemos qué hacer a continuación, cuando dudamos de todo lo que nos rodea y no existe una respuesta clara y unánime a todas las preguntas que, de repente, surgen ante nosotros. Porque nos han enseñado que toda pregunta tiene que tener una respuesta y, el hecho de no hallarla, nos produce auténtico pánico. Quizás no todos los puntos estén preparados para inmolarse, o tal vez ignoran (o deciden ignorar) sus posibilidades y simplemente se resignan, negada la voluntad por ellos mismos, a sucederse unos tras otros y perpetuar así una especie muerta, pues, unos tras otros, matan la voluntad que da sentido a sus vidas. 

Tenemos la posibilidad, capacidad, herramientas y mecanismos para romper con todo, para empezar de cero, para hacer algo bueno... llamémoslo eterno retorno con mejor habitabilidad. Tenemos la voluntad, intrínseca en nosotros, para llevarlo a cabo. Lástima que esa voluntad sea un punto anulado en fila o contra la pared de una línea recta.


sábado, 23 de febrero de 2013

Desaprender


Como decía Ortega y Gasset "fueron ideas. Hoy son ruinas de ideas".

Nuestra realidad, ya no solo como país (que era a lo que se circunscribía Ortega y Gasset), sino como sociedad; ya no solo como conjunto, sino como individualidad, está fundamentada, sostenida, equilibrada, representada por ideas en su mayoría obsoletas en relación con la realidad en la que vivimos, pero que nos afanamos en perpetuar, como dicha sociedad se empeña en mantener a una persona muerta en vida que desea morir.

Tenemos la necesidad imperiosa, si lo que deseamos es sobrevivir; tenemos el deber, si lo que pretendemos es mantener la poca dignidad que nos queda como raza, de desaprender lo aprendido, de volver a "matar a dios". Debemos redimirnos de esta realidad obsoleta, debemos "matar las ideas" y hacerlas nuevas, reinventar el mundo, desaprender y volver a crear los conceptos.

Si volvemos, como tantas otras veces hemos hecho, a apuntalar esta casa en ruinas, que decía Cadalso, este campanario destartalado, que decía Ortega y Gasset, esta Castilla vulgar que evidenciaba Azorín, volveremos, como tantas otras veces, a revivir a un dios que se suponía que ya había muerto, volveremos a maquillar los conceptos como ciertos, como reales, como "no hay nada más allá".

La alternativa es seguir viviendo en un mundo de conceptos podridos, obsoletos, prostituidos al mejor postor; la alternativa es una falacia de nosotros mismos, de la realidad vista a través de un prisma de colores raídos, sin brillo, carentes de sentido, cada vez más polarizados. Tenemos la necesidad de volvernos a cuestionar las mismas preguntas que siempre nos han avasallado, pero desde otra perspectiva, destructora, desintegradora y aniquiladora que nos permita volver a construir los presupuestos, las certezas en las que, no lo olvidemos, tenemos, si queremos y si no también, que sujetarnos y apoyarnos, como el bastón del viejo que impide que bese el suelo, aunque en el fondo sepa que es capaz de andar sin él, a pesar de que ello le resultase más complicado o más trabajoso.

Nos hemos vuelto a relegar a esa caverna recurrente de la que la Humanidad emerge de vez en cuando (o eso se cree). Nosotros, tristes colectivos (ahora y siempre tan solo hemos sido eso), asistimos con atención al teatro que se reproduce delante de nuestros ojos, aunque, en realidad, no existan ataduras ni mordazas que nos impidan quemar ese burdo atrezo. Pero nos han hecho creer que es así, nos han imprimado de conceptos aparentemente tan reales y tan perfectos, que son esos mismos conceptos los que nos amordazan, los que nos atan; del mismo modo que nos han hecho creer que esas sombras que salen todos los días en nuestras pantallas son las que nos representan, el adalid de nuestra realidad. 

No se trata de volver a los orígenes, se trata de reinventar la esencia. Tenemos la capacidad de hacerlo, nos falta la fuerza

domingo, 3 de febrero de 2013

Mirar y ver


Hay veces que me gustaría arrancarme los ojos de las cuencas o pinchármelos con una aguja y que se desinflaran para no ver. El resto de personas vive muy a gusto con sus ojos, yo también viviría a gusto con los míos, si aunque mirara me negara a ver como hacen ellos. Pero la realidad, la triste realidad, es que mis ojos ven demasiadas cosas, y pocas le gustan. Por eso lloran y lloran, por todo lo que se ha perdido, por todo lo que nos van a arrebatar, por lo que estamos haciendo con nosotros mismos. 


Lo estamos perdiendo todo, y nos olvidamos que hay gente que nunca ha tenido nada. Nos están arrebatando nuestra integridad, y se nos olvida cuánta integridad hemos robado nosotros al resto. Quizás sea el karma o quizás que tenemos lo que nos merecemos. Me inclino más por la opción de que han conseguido de nosotros lo que querían, que somos vulnerables.
La mayoría de la gente tan solo quiere tener una vida tranquila, sin complicaciones, pero se han dejado engañar por sueños estúpidos de grandeza y prosperidad. Ese anhelo de estabilidad, tranquilidad, ese "que me dejen en paz" es fundamental, y juegan con ello, lo hacen muy bien... ese deseo es el que impide que las cosas cambien.

Porque desde pequeños nos han dicho que el caos es oscuro, es malo, hay que evitarlo a toda costa pues tan solo puede acarrear daños, incertidumbre... y eso da miedo. En contraposición, el orden es recto, es blanco, permite que todos vivamos "tranquilos" de la mejor manera posible... ¿en serio? ¿y qué manera es esa? ¿qué orden tan magnífico es ese que siempre nos han presentado como correcto?, ¿el de que unos pocos vivan bien a costa de otros muchos?, ¿el de que de esos pocos otros pocos vivan bien a costa de otros muchos porque sino el orden, la rectitud, se desploma

El orden no necesita de nadie que lo salvaguarde, el orden, si es orden, se mantiene él mismo. Por eso la anarkía es imposible... porque el ser humano no es orden, el ser humano es caos, es imbecilidad, es egoísmo, es despreciable
Sin el ser humano, la anarkía es posible. Miren a la naturaleza

sábado, 29 de diciembre de 2012

A la deriva


Eliminando la capacidad crítica de las personas no solo se está minando la naturaleza del hombre, no solo se le está despojando de su integridad, sino que se le está arrebatando la capacidad de ver las injusticias que le rodean.

Quizás así se consiga una sociedad más feliz, pero también una sociedad de cuerpos vacíos, sin alma, una sociedad de cascaras de nuez a la deriva... se está asesinando el sentido de ser un ser humano, se está  amortajando al individuo y condenándole a la precariedad, a la más descarada, agresiva e irreversible esclavitud.

Puede que me pase toda la vida horrorizada, asqueada y afligida por tantos y tantos crímenes, genocidios, guerras... puede que llore lágrimas de sangre a causa del egoísmo, la avaricia y la soberbia del ser humano. Puede que toda mi vida esté fundamentada en la idea más triste que se pueda tener, que es la del odio a tu propia raza, el odio a lo que eres... pero sé que soy libre de pensamiento, sé que mis ojos aún tienen la capacidad de ver, sé que mi mente es capaz de pensar y expresar lo que mi corazón no siente porque le repugna. Sé que aún tengo la capacidad de sentir y de comprender.

Soy humana y eso me asquea, pero al menos no me es indiferente

domingo, 16 de diciembre de 2012

Eclosión


El bebé nonato, por fortuna, no es capaz de ver a través de las entrañas de su madre. El polluelo tampoco puede ver más allá de la cáscara que le rodea. Y ambos, en su cálida, segura y confortable morada, permanecen ajenos al infecto mundo exterior

Un mundo plagado de miserias, en el que el engranaje del poder parece ser lo único que funciona, que siempre ha funcionado y que siempre funcionará. Un mundo sórdido, cruel, despiadado... que anula al individuo, que lo mata de hambre y frío, que lo mata de ignorancia y lo reduce a una entidad tan oprimida y apaleada que siquiera se puede considerar como real. Un mundo que condena a  la enfermedad, a la exclusión, al aislamiento, a la explotación, a la más patente y terrible homogeneidad. Un mundo que desprecia a las personas, que las vuelve autómatas, sin sentimientos, apáticas, sádicas... Un mundo que transforma a los individuos en parásitos egoístas, ególatras, crueles y sin sentido... Un mundo que destruye todo lo bueno que hay en él y que vuelve extraño cualquier acto desinteresado. Fomento del odio, de la desigualdad, de la discordia y la mentira, de la manipulación y la hipocresía... de todo aquello que hace que el engranaje siga y siga girando, y que el ser humano siga y siga cayendo. 

Pero a ese bebé de grandes ojos y adorable rostro angelical le prometerán un paraíso, un paraíso de bienestar en el que todas las personas son buenas por naturaleza; le prometerán un mundo de oportunidades que lo acogerá, agradecido de su existencia; un mundo en el que siempre tendrá cabida; un mundo que camina a ser un lugar mejor, y en lo que él puede contribuir... le brindan la posibilidad de soñar, pintándole un cuadro perfecto con un campo verde, un cielo azul y una bonita casa de campo blanca... un mundo que será suyo si se esfuerza, si trabaja.

Pero este, el mundo en el que vivo, este nido de pulgas, esta urbe contaminada de necedad, banalidad e ignorancia, no es el mundo que se me prometió. Mi integridad fue vendida desde el momento en el que ese hilo que me ligaba a la apacibilidad y la seguridad fue cortado, desde el momento en que el cascarón estalló en mil pedazos...

Me han parido a un mundo infecto, que por más que intente, que por más que sueñe... no podré cambiar. Un mundo que constantemente intenta anularme, que una y otra vez intenta avasallar mi identidad. Un mundo que me acecha y pretende asesinarme a la vuelta de cada esquina, en cada recoveco... que en cada momento de duda pone en mi mano una pistola, susurrando que dispareUn mundo que pretende aislarme, que quiere que me rinda. Un mundo que me excluye, que me encierra en oscuros sótanos incomunicados. Un mundo que pretende enturbiar mis certezas, que pretende arrollarlas, que desea con toda sus fuerzas destruirlas para volverme un ser débil, endeble, propenso a la depresión y el valium. 

Ya no creo en lo que me prometieron, también he dejado de creer en los demás, no porque el mundo me haya tumbado, sino porque tengo los ojos demasiado grandes. Aquí permanezco, a pesar de todo, erguida, orgullosa, fuerte, íntegra. No han logrado corromperme, no han logrado que renuncie a mi identidad, no han conseguido manipularme. Me mantengo firme, desafiante y altiva... porque mamá: yo sé quién soy y con eso me basta. 

El mundo puede estallar en mil pedazos a mi alrededor, me pasaré años y años hablando a las paredes, arañando puertas, acurrucada en un rincón húmedo y frío, gritaré al viento y el viento ahogará mis palabras, los oídos sordos no descodificarán mi mensaje, los ojos ciegos no apreciarán mi belleza... pero me da igual. En aquel vientre siempre estuve sola, y aprendí a romper el cascarón sin saber pelear. 

Lanzaré una botella al mar, esperando que alguien la lea. No se llama resignación, se llama supervivencia. Espero que más locos llamen a mi puerta. Solo en la locura reside la certeza. Miles de mundos en miles de cabezas enfermas... enfermas de inteligencia



sábado, 8 de septiembre de 2012

Otro ladrillo en el muro


Como muy bien dijo Aristóteles, el ser humano aprende por mímesis. El problema, creo yo, es que actualmente y desde la revolución industrial, la mímesis se confunde con la repetición ¿la repetición? sí, la repetición de contenidos, asignaturas, textos... incluso la repetición del modelo: primero y segundo de primaria; primero y segundo de la ESO; primero y segundo de bachillerato; primero y segundo de módulo/carrera... y así hasta que, o te cansas tú o, te cansan los demás. Eso no es mímesis... la mímesis es aprender de lo que nos rodea imitándolo, de lo que hacen los demás, de los conocimientos o acciones de los demás y de la naturaleza... la mímesis no consiste en aprenderse los ríos de España de arriba a abajo, ni lo que pasó en la Revolución Francesa con sus fechas y personajes históricos... la mímesis es aprender por ti mismo de los demás y de lo que tienes alrededor.

Actualmente nuestras posibilidades han aumentado, con el nacimiento de Internet todo es mucho más fácil, tienes el mundo a un solo clic del ratón; tienes a tu alcance mayor información de la que podrías asimilar en mil vidas; puedes consultar cualquier cosa por lejos que esté en décimas de segundo... Así mismo, puedes conocer, gracias a Internet y a las redes sociales, a cualquier persona en el otro extremo del mundo, puedes hablar con ella, conocer su cultura, dónde vive, cómo es esa persona más allá de lo que te pueden explicar los libros, cómo es esa cultura en la que vive más allá de lo que te dice Internet o la televisión... pero todo eso se está desaprovechado, porque tenemos un mundo a nuestro alcance, pero no son capaces de educarnos para conocerlo como es actualmente y no como era hace más de dos siglos...

Nos educan para alcanzar la excelencia pero en qué, para qué, en función de qué. Nos educan para un trabajo, para producir, para ser "útiles a la sociedad" pero... qué sociedad, ¿la de hoy o la de hace años? la vida de los seres humanos no es una cadena de montaje en la que va pasando por fases hasta acabar construido del todo y poder servir para algo... la vida del ser humano no es lineal, porque su mente no es lineal, necesita estímulos. La rutina adormece, aburre, desmotiva... al igual que un trabajador que está toda su vida en el mismo punto de la cadena de montaje (por seguir con la metáfora) sufre enfermedades por realizar siempre el mismo movimiento, no solo físicas, sino también mentales por la falta de estímulo o motivación; igual que el trabajador que va a la oficina y sabe que su día de hoy será igual que el de ayer y el de mañana, que siquiera se para a pensar que pudiera ser distinto, porque automáticamente descarta la idea... al igual que en esos casos, la mente se acostumbra a la rutina, al tedio, al aburrimiento, a la falta de motivación, de expectativas diferentes... la mente se adormece, deja de interesarse por lo que la rodea y deja de aprender y deja de crear... se vuelve lineal y el ser se estanca y solo vive (una vida miserable en mi opinión) para producir, para trabajar, para ser "útil". 

Pero... dónde ha quedado eso de ser útiles a nosotros mismos, es decir, dónde ha quedado eso de realizarnos como personas. Que somos personas, no máquinas... que deben educarnos como a personas, no como a robots... que queremos un mundo de personas para personas, no un mundo cada vez más incomprendido habitado por personas cada vez menos humanas y más aisladas entre sí. Queremos comprender el mundo, no solo vivir en él; queremos desarrollarnos como personas, no solo como material productivo; queremos aprender, no solo memorizar... queremos que se valore nuestro intelecto, no solo que se explote...

Las matemáticas y la lengua no son lo único que aprender, también existen las artes... hay que enseñar a expresar. Memorizar no significa aprender; aprobar tampoco significa aprender; aburrirse no significa déficit de atención o hiperactividad; intereses distintos no significa "torpes o listos"... Las personas no son iguales, su educación por tanto no debe ser rígida y mucho menos serializada, una pirámide que no varía, una jerarquía que no cambia, unos contenidos que no se asimilan... 


"Lo importante no es la meta, es el camino". 

Pero claro, eso no interesa... no interesan seres formados, con pensamiento crítico, capacidad de abstracción, mente abierta, empatía, capacidad de expresión y entendimiento... interesan personas lineales, planas, que acaben pronto su formación, da igual si bien o mal, lo importante es que trabajen mucho por poco y que crean tenerlo todo. 

jueves, 9 de agosto de 2012

Engranaje de la insatisfacción



Y todo seguirá igual, nada va a cambiar, por si a alguien le cabe la mínima duda, cuando se supere esta crisis. Cuando todo esto acabe seremos aún más presas del sistema, de este engranaje que tritura nuestra carne, nuestros huesos... pero lo siento, no mi cerebro.

Esta crisis es el fruto de la avaricia de los ricos y banqueros; la ineptitud, partidismo, demagogia barata, ansias de poder y de lucro de los políticos; y las ganas de aparentar lo que no se es ("lo que aparentas, es lo que vales") de la masa nacida, amamantada y educada a la sombra de este gran árbol de espino que es el capitalismo.

No me pondré a diseccionar el papel de cada personaje en esta gran obra de teatro llamada crisis, ni en sus años de bonanza, (o eso se creía) pues es por todos de sobra conocido. "Sistema" es una palabra muy desgastada, casi decimonónica, demasiado típica y connotativa, por eso prefiero la palabra "engranaje", porque, si te pones a pensar, todo está perfectamente calculado y trazado para que funcione de aquí al fin del mundo o el eterno retorno si tuviera razón Nietzsche.

El engranaje necesita dinero, necesita falta de criterio, ignorancia, avaricia, soberbia y, en definitiva, falta de juicio. El engranaje necesita que la masa de borregos que se crían en las escuelas, posteriormente en las universidades, en las empresas y, en definitiva, a lo largo y ancho de la vida, en todas sus esferas y etapas, piensen que necesitan, primero, APROBAR (que no APRENDER) una carrera u oficio, porque si no serás un fracasado o un ignorante que no tiene futuro; luego, conseguir un trabajo (después de la crisis un trabajo que les explote aún más y, encima, dando gracias) desde que salen de la facultad, de la ESO o de donde sea, hasta que sean tan viejos que no puedan ni con su alma, y les hayan exprimido tanto que ya no les quede más sudor en la frente o entre los cojones; entre tanto, el engranaje precisa que esas personas crean que necesitan una casa propia con su consiguiente hipoteca (que pagarán sus hijos), un coche como mínimo, a ser posible dos y una moto, un seguro de vida, un fondo de pensiones, una aseguradora privada (que la Seguridad Social es un asco) un ipod, un iphone, una tablet, un Apple, una/s videoconsola/s y el nuevo Microsoft según vayan saliendo, ropa nueva todos los años y, sobre todo, en rebajas, decenas de pares de zapatos (cuando, seguramente, de todos ellos te pongas dos), el bautizo de los churrumbeles, la comunión y su banquete, la boda y su banquete, la lista de regalos, la luna de miel en las Fiji, los muebles de Ikea, la guardería, la escuela, el instituto concertado o privado, la universidad pública si ya no llegas casi a fin de mes, privada si te lo puedes permitir y en EEUU mejor que mejor, los caprichos de los niñatos del siglo XXI, las vacaciones en verano, en cada puente y también en semana santa, las gafas rayban y los cubatitas a primera linea de playa, el cambio en las tragaperras y la comilona en Navidad ¡ah! y el vestido nuevo cada año cuando acaba que no falte.

Digamos que todo ello es el aceite que necesitan los piñones para girar, ¿la gasolina? los suculentos préstamos de los bancos y sus facilidades (en época de buena cosecha, se sobreentiende), las ayudas desde el gobierno para el consumo (por ejemplo, plan renove o similares) y la falta de ojo crítico de la masa de borregos consumidora que piensa realmente que tiene todas esas necesidades y que tiene que satisfacerlas sea como sea. Todo ello funciona con la precisión de un reloj suizo, de manera tan natural, que la mayoría de las personas lo asume y lo interioriza, justo como se pretende desde la más tierna infancia. 

La minoría, por su parte, intenta bucear, a veces nadar, a veces capear este temporal, otras veces, se ve ahogada por él, algunas otras intenta salir a la superficie para respirar, algunos perecen y se sumergen en él sin remedio y, a los que consiguen escapar, les llaman locos, les dicen que no llegarán a ninguna parte, que son unos fracasados, unos soñadores, que no viven con los pies en la tierra y que acabarán mal... que "de joven yo también era así", como aquello que tarde o temprano se va a acabar irremediablemente y, si les dices que no, te dicen que eres un ingenuo o un iluso y que ya te pegarás el batacazo.

No quiero APROBAR, quiero, ansío, y es mi objetivo APRENDER, con el único fin del amor al conocimiento, no de un puesto de trabajo. No quiero un trabajo que contribuya  a esta mierda, no voy a decir que no quiero un sueldo pues, tristemente, es necesario, pero sí que puedo decir que no quiero una gran casa ni aspiro a una gran mansión; que con un coche de enésima mano me sobra y me basta; que no quiero una moto para circular por ciudad; que me conformo con irme de vacaciones una vez al año aunque sea a la esquina de enfrente y si no se puede, pues no se puede y tampoco pasa nada, no me voy a traumatizar ni me va a entrar depresión; que no me quiero casar y lo digo ahora y lo diré siempre; que tendré hijos por curiosidad, pero ni tendrán bautizo ni comunión ni boda ni ostias, ¡ah! y que se olviden de los miles de modelitos, decenas de zapatos y la colección de productos de electrónica...

Que sí, a lo mejor seré una fracasada porque con mi mínimo sueldo no pueda irme de vacaciones algún año o no pueda comprarme la casa en la playa, o un coche último modelo o presumir de mis muebles nuevos de Ikea cada 5 años; sí, puede que tenga poca ambición porque lo único que deseo es una vida tranquila, sencilla, que me permita disfrutar del día a día, tener tiempo para mi y estar con los míos; sí, puede que sea una ignorante al afirmar que no tendré la mitad de las necesidades descritas arriba cuando sé perfectamente que en alguna caeré (los cubatitas a pie de playa... qué queréis que os diga...). Pero quizás la gente debería replantearse que los LOCOS, FRACASADOS, LOS QUE NO VAN A NINGUNA PARTE, LOS SOÑADORES, LOS ILUSOS Y LOS INGENUOS son ellos por querer tener una vida que no es vida, por tener necesidades que no existen y vivir por y para satisfacerlas, por creer que son libres y felices cuando, seguramente, sean las personas más desgraciadas del mundo por su vacuidad, inmersas en su ignorancia, ahogadas por deseos insatisfechos o inalcanzables.

Apáticos y depresivos, porque en el fondo saben que su vida es un mero decorado, que nada es real y que en el fondo, lo que realmente quieren, nunca lo podrán conseguir porque no tienen el valor necesario para enfrentarse en la mierda de realidad en la que viven. Pero, queridos drugos, no solo hace falta valor, hace falta coraje para asumir el lugar en el que vives, lo que esperas, lo que eres y lo que no y aceptarlo y vivir lo mejor que se pueda acorde a ello (vivir mejor, no significa tener más)... hace falta coraje para vivir una vida alternativa dentro de un mundo tan homogéneo y alienante; hace falta coraje para decir: "yo no estoy loco, los locos sois todos vosotros que os creéis cuerdos" y mantenerse firme en esa idea, porque, reconozcásmoslo, existe la doble moral, nadie es de piedra y toda persona llega un momento en el que se cansa de luchar... aún así hay una cosa que no deberíamos olvidar: se llama INTEGRIDAD PERSONAL y es eso lo que deberíamos ambicionar y no una vida que nos venden como perfecta.  

martes, 5 de junio de 2012

El pacto social está roto



Según Hobbes, el derecho de la naturaleza es la libertad que cada hombre tiene de usar su propio poder como quiera, para la conservación de su propia naturaleza. Por tanto, la condición del hombre es beligerante para con el resto de personas. 


Debido a esto, sigue Hobbes, la razón crea dos leyes, la primera, es que el hombre tiene que buscar la paz y seguirla y, la segunda, defendernos a nosotros mismos por todos los medios posibles. De ambas leyes se desprende nuestra idea de estado, las personas renuncian a ciertos derechos naturales para preservar la paz y, con la paz, a sí mismos, es decir, los hombres hacen un contrato y son los primeros interesados. La democracia es, pues, un contrato, que no se sustenta en la buena fe de los hombres y en su "honrada" palabra, sino que se sustenta en el temor a un castigo si se rompe.


Ahora bien, al igual que se renuncia a ciertos derechos, hay otros de los que no nos podemos desprender, pues de ello depende nuestro derecho natural a la vida. El primero de ellos es que no se puede renunciar al DERECHO DE RESISTIR a quien nos asalta por la fuerza para arrebatarnos la vida, ya que es incomprensible que de ellos pueda derivarse bien alguno para el interesado. El segundo de ellos es que ante la ESCLAVITUD, LAS LESIONES, Y EL ENCARCELAMIENTO no hay beneficio del interesado, por lo tanto, tiene el derecho legítimo de revelarse.


Hobbes tenía una idea de contrato social casi invulnerable, es decir, no "concebía" (o en realidad sí que lo concebía, pero por tanto también creía que la gente, ante la ruptura del contrato, se revelaría de forma instantánea en defensa de sus derechos naturales) que se pudiera romper, pues era algo lógico para la supervivencia de los individuos a la par que necesario. Su idea de estado (aunque no era la única) era democrática, los individuos, mediante votos, ceden parte de su libertad al gobernante; a la par que asamblearia, pues no vale con la mayoría, sino que lo más correcto es el consenso.


Lo que no "sabía" Hobbes, o no lo tuvo en cuenta, es que la democracia o el contrato social podía degradarse hasta límites insospechados sin que nadie se revele; que el enemigo no íbamos a ser nosotros mismos, sino el propio estado (como aglomeración de individuos que se sirven del poder para beneficio propio, tanto los que están en el propio poder, como los que están por encima, como el sistema que los engloba y también los que, aún estado por debajo, también sacan tajada), que ya no existe para garantizar nuestro bienestar y seguridad, sino para autoafirmarse en el poder, vivir del poder y perpetuar el poder, cuando su misión inicial queda ya tan lejos que pocos la recuerdan.


El poder, el estado, actualmente sólo existe para autoperpetuarse, se legitima él mismo y olvida su misión, la misión por la cual existe. Actualmente, el estado o la "democracia" en la que vivimos no tiene ningún sentido de ser, pues no realiza su labor, sino que nos arrebata esos derechos, a los cuales no hemos renunciado: EL DERECHO DE RESISTIR si atacan nuestra vida, EL DERECHO DE REVELARNOS ante la ESCLAVITUD, LAS LESIONES Y EL ENCARCELAMIENTO.


Tenemos la concepción de la democracia como algo intocable, pues, dentro de todos los sistemas que existen, es el "menos malo" (yo discrepo), pero no es así, la democracia, como todo, tiene que evolucionar y, como todo, también se degrada. Así mismo se ha perdido el fin único de la democracia que  es el bien común, y eso, ya queda bastante lejos en nuestros días, pues se ha convertido en el bien de unos pocos a costa de otros muchos.


Tenemos el derecho legítimo de protestar y resistirnos ante un ataque a nuestra vida, a nuestra dignidad y a nuestros derechos naturales.

jueves, 17 de mayo de 2012

Una dosis de pesimismo



El mundo es gris y no parece haber manera de arreglarlo, al menos de forma civilizada, aunque habría que definir el término "civilizado".


Hace unos días, en la facultad, en la explanada, que es donde se debaten las cosas y no en las aulas, unos amigos decían que esta situación generaría una corriente interesante en la literatura (estoy estudiando hispánicas, o eso dicen, o eso se supone), ellos decían que sería una corriente revolucionaria, contestataria, algo nuevo y rompedor debido a la situación. Yo les dije que no. Yo les dije que sería más bien una corriente literaria marcada por la apatía, la ironía, las metáforas más complicadas que pocos tendrán la capacidad de desenredar, el nihilismo más profundo... una corriente donde no tendría lugar el miedo, porque estamos tan apáticos que siquiera tenemos miedo; donde no cabría la palabra "revolución" porque somos demasiado nihilistas ya para algo así... les dije que sería el último reducto de expresión, de consuelo, como siempre lo ha sido el arte...


Hoy no es un buen día, para qué mentir, la facultad es una mierda (y lo será aún más) y a mi parecer (meramente personal) cada vez más prescindible... aprendo más sola una tarde en mi casa leyendo, que una semana entera en la facultad. Y ya no es sólo eso... esta rutina en la que me tiene inmersa... mata mi creatividad, mis ganas... necesito tiempo para escribir, pero no sé el qué; necesito tiempo para viajar, pero no sé cómo; necesito estímulos, no sé cuales. Estoy metida en una caja de cerillas que solo quiero prender para que arda, para que arda y deje que me sumerja en esa corriente apática, nihilista, sin miedo. 


De lo único que aprendo en la facultad es de la gente, de lo que habla, de lo que siente, de lo que pueden conseguir. Por otro lado, aprendo de lo que no son; de lo que quieren llegar a ser y no serán; de sus ilusiones, que son ceniza; de sus sueños, que son utopías; de su aparente felicidad, que a veces envidio. 


En verdad hay buena gente en las facultades, gente digna de admirar, al igual que hay gente que no merece siquiera especial mención, pues no son excepcionales, pues son sólo montones de lana para esquilar. Parece un pensamiento demasiado nazi, pero sólo es apariencia, porque ellos no son así, los hacen así... y eso es lo que me da pena, que no ira, que no rabia... tan sólo pena


Nunca el vídeo de Pink Floyd fue tan ilustrativo. Las facultades hoy en día son fábricas de mano de obra barata, ya queda poco o nada de ese espíritu que tenía por bandera el amor al conocimiento, a la enseñanza. Hoy, sin ir más lejos, un profesor de filosofía me ha dicho en clase que las preguntas sin respuestas no tienen sentido, y que por eso no merece la pena planteárselas ni perder tiempo y esfuerzo en intentar responderlas... mi pregunta para ese profesor es... ¿Entonces qué hubiera sido de la filosofía? y sobre todo... ¿Cómo es que eres catedrático de filosofía? 


Las personas tragan con cosas así, las digieren, las asimilan y las guardan en un recóndito lugar de su cabeza, más tarde, cuando les pregunten: ¿Quién eres? no sabrán responder, pues es una pregunta sin respuesta, que no tiene sentido, que no merece la pena perder el tiempo y el esfuerzo en intentar responder.
  
¿Os seguís preguntando cómo es que aprendo más leyendo un libro que yendo a la facultad? Saramago me ha enseñado más con un libro, que todo este curso con su maletín de créditos canjeables por un título que no vale nada. 


sábado, 12 de mayo de 2012

La solución del ser humano, es el propio ser hmano


"El problema es que se considera al ser humano como un medio, no como un fin en sí mismo".

Se supone que la sociedad debe caminar en pos del bienestar del hombre y no solo de unos cuantos hombres, sino de la humanidad en su conjunto. Así mismo, se supone que nuestro progreso y nuestro desarrollo debe también mejorar nuestras vidas y, repito, no sólo la de unos pocos. 


En el planeta en el que vivimos, en la sociedad en la que estamos inmersos... existen los suficientes recursos, y los suficientes conocimientos para generar aún más recursos, como para que todo el planeta viviera en buenas condiciones. 


Esa es la utopía... y no putos sistemas políticos que "mejoren nuestra sociedad". Cómo se puede permitir en pleno siglo XXI que en ciudades desarrolladas, en países desarrollados, aún vivan mendigos en las calles, que duerman en las cajas de ahorros, esas mismas que los abocaron a la misera por su codicia, avaricia y falta de escrúpulos. No puedo entender cómo en pleno siglo XXI aún existe el hambre en África, algo tan básico como tener comida ¿Acaso no se puede cumplir ese objetivo? claro que se puede. No concibo cómo con tantos conocimientos y personas capacitadas como existen en este planeta no se pueda salir de una jodida crisis que tiene una solución bien sencilla, pero que nadie parece ver. Aunque la crisis es lo de menos, pese a que sea lo que nos afecte, la crisis es lo de menos. Nos preocupamos porque nos están acotando la educación, la sanidad... que está muy bien, tenemos que defender lo que hemos conseguido después de tanta lucha pero... ¿Acaso no vemos lo que realmente está escondido detrás de todo este teatro?

La solución a todos nuestros problemas, (y con "nuestros" no me refiero sólo a occidente que, dentro de lo que cabe, vivimos bien... sino que con "nuestros" me refiero a todas las personas que habitan en este mundo) es bien sencilla: DEJAR DE CONSIDERAR AL SER HUMANO COMO UN MEDIO Y VERLO COMO UN FIN EN SÍ MISMO, como lo que es y lo que hemos tenido que ser siempre.

Sí... sabemos de la naturaleza del ser humano, cómo el poder le afecta, cómo le afecta el propio conocimiento, (al menos como entendemos ahora el conocimiento...) pero es que el conocimiento no tiene que ser un modo de controlar al resto de personas, tiene que ser el utensilio para mejorar la vida de millones de personas y no sólo las que tienen la suerte de nacer en occidente. 


A las tragedias griegas no les faltaba razón, el ser humano se devora a sí mismo... puede que ahora estemos dando pasos, conforme otros nos pisotean, para mejorar ciertas cosas... pero mejorar las cosas no significa cambiar un modelo político por otro, igual, parecido, más o menos justo... ese es uno de los pasos, el siguiente es cambiar la mentalidad, la moral... y pocos son conscientes de ello.

No se puede permitir que en pleno siglo XXI siga existiendo la esclavitud, la explotación de países enteros y sus gentes, la expropiación  y explotación de sus recursos, el veto a su capacidad de elección... no se puede permitir que en pleno siglo XXI una FALSA crisis económica sirva como pretexto para arrebatarnos nuestros derechos; no se puede permitir que en pleno siglo XXI siga existiendo la explotación infantil, el hambre en el mundo, que personas sigan muriendo de SIDA cuando hay recursos y material humano para combatirlo; no se puede permitir que vivamos a expensas de especuladores que controlan nuestras vidas con un simple clik de ratón; y, lo que sí que no se puede permitir es que unos pocos denigren a otros muchos, que lo que nosotros mismos hemos inventado (véase la bolsa, la banca... ironías de la vida, fieles sustitutas de la religión, la iglesia...) nos domine; lo que no se puede permitir es que el ser humano pise a sus iguales, ignore a sus iguales y, con su indiferencia, MATE a sus iguales. 


No debemos perseguir un cambio para nuestro país (que también) sino un cambio de rumbo para el mundo entero. No existen las naciones, no existen los estados, no nos escudemos en banderas, en orgullo patrio porque seamos un alemán, un francés, un estadounidense o un español... y nos vaya más o menos bien y al resto que le den por culo... SOMOS CIUDADANOS DEL MUNDO, como dijo Diógenes, el perroflauta de su época... pero por eso mismo, como os andan diciendo en los medios, no debéis hacerle caso... porque ahora resulta que somos delincuentes, terroristas, de la kale borroka... no nos hagáis caso... que esto que acabo de escribir es nuestro ideario terrorista, con esto destruiremos el orden social, la paz común... sí... somos jóvenes y, ahora, nos consideran delincuentes por luchar por aquello que creemos justo


Pero dejadme deciros una cosa, mis queridos drugos: si es por lo que creo, que es esto que he escrito aquí, por lo que pretenden llevarme a la cárcel o, en su defecto, darme palos... que me los den y que me metan donde quieran, porque me declaro culpable de pensarlo y defenderlo y, ahora sí que apostillo, DE LA FORMA QUE SEA. 


viernes, 20 de abril de 2012

No valemos nada




Hoy más que nunca tengo miedo. Lo que sea de mí, cada vez menos depende de mí. Las ideas no sirven de nada, la cultura no sirve de nada, la protesta no sirve de nada, existir no sirve de nada... este sistema que nos convierte en datos estadísticos, que nos rebaja a meros números englobados en un porcentaje, este sistema que olvida que ante todo somos personas, y que tenemos una vida que solo podemos vivir una vez.


Yo no lo elegí. La dictadura del número.

Aguantar cómo te cortan las alas sólo porque unos pocos, que no tienen ni puta idea de lo que han votado, así lo hayan decidido. Aguantar que te denigren como persona, que te pisoteen como individuo, que te ignoren como ciudadano... cuando ni siquiera crees en el concepto de ciudadanía, cuando ni siquiera te sientes perteneciente a ese invento que llaman nación, a ese país que llaman estado; cuando tus ideas están por encima de todo eso.

Y ves con diversión cómo intentan alienarte, llenando tu cabeza de cosas absurdas y banales; mintiéndote, pretendiendo hacerte ver lo blanco, negro; metiéndote el miedo en el cuerpo de que las cosas tienen que ser así porque no hay alternativa, siempre hay alternativa, otra cosa es que convenga; alienarte, privándote de los instrumentos que te salvan de ello, como es la cultura, la educación... como es el derecho a expresarnos libremente, a manifestarnos sin miedo, sin coacciones. 


Pero el espíritu no se achanta. Siempre habrá libros que leer, aunque no haya profesores para explicarlos. Siempre habrá palabras que escribir, aunque no haya plataforma que las publique. Siempre habrá personas con dos dedos de frente y sueños (diferentes de los que propagáis) que luchen contra lo establecido. Siempre habrá ideas que difieran. Y, por mucho que nos cortéis las alas, por mucho que nos hundáis en le barro y la miseria, por mucho que intentéis infundarnos ese odio y ese miedo, por mucho que nos intentéis hacer ver las cosas en blanco y negro... para nosotros siempre existirá la escala de grises.


Porque no necesito aquello que me prometéis, ni aquello que me vendéis... yo sólo necesito ser en todo momento consciente de lo que soy y lo que no quiero ser, y que en el mundo, al menos, exista otra persona que también sepa lo que es, lo que no quiere ser y a dónde quiere llegar. Con eso en mi cabeza, nunca me tumbaréis. Aunque me despojéis del resto de mi vida, aunque mi vida en vuestro sistema no valga nada.  

miércoles, 18 de abril de 2012

Suma y sigue



Vamos a sacar a analfabetos de las clases, mejor dicho, vamos a sacar a aún más analfabetos de las clases. De las universidades saldrán parados. De los hospitales moribundos que no se pueden pagar el tratamiento. Y, encima, si protestas silenciosamente (es decir, de forma civilizada), te llaman delincuente


¡A tomar por culo! 


Pero señores dirigentes, no se bajen el sueldo, no metan mano a la administración... que debemos estar bien gobernados para salir de la crisis

sábado, 14 de abril de 2012

Un lugar llamado Mundo





Los océanos se empequeñecen, se estrechan; los mares, prácticamente inexistentes; el aire no es sólo la autopista de golondrinas, cigüeñas... y diversos animales vestidos con plumas y dotados de alas, de las de verdad, no la de los sueños; los continentes se recorren en un solo clic; los países borran sus fronteras o, en su defecto, las difuminan; las lenguas se estudian, se conocen, no son un problema; y el tiempo... el tiempo ahora más que nunca es insignificante. 


Ahora puedes girar un globo terráqueo en tu salón, detenerlo con el dedo índice y, en cuestión de horas, estar en el lugar elegido. En menos de segundos puedes buscar información sobre ese país, sobre el pueblo más recóndito, sus costumbres, sus tradiciones, su lengua, sus lugares turísticos y sitios de interés, su clima... y, con una sola llamada, organizar una escapada idílica e inolvidable que te enseñe formas de vida, personas y lugares que nunca creerías que verías o sí... tal vez ya lo hayas hecho por Internet.


Este es nuestro mundo actual, al alcance de un solo clic, cada vez más globalizado, internacionalizado, cada vez menos extraño... ahora es cuando más cerca estamos de ser "ciudadanos del mundo", como decía Sócrates. Y esto es algo bello, algo que emociona, que sobrecoge... ahora nuestro mundo no es más grande que un garbanzo, a lo sumo no es más grande que una aceituna, oliva, como dirían en Italia. Esta es una nueva realidad, muy poética, es una realidad que debería unirnos aún más, que debería hacernos sentir verdaderamente como lo que ahora sí que somos, ciudadanos del mundo... 


Toda esta nueva situación nos hace ser más empáticos al comprender mejor el resto de culturas que nos rodean, al estar más cerca de ellas, más influenciados o, simplemente, más informados. No dejamos de conocer, de aprender, no nos dejan de llegar estímulos, informaciones, imágenes, música... todo ello nos hace abrir nuestra mente, dejarla volar y ser conscientes de que no sólo existe nuestra realidad, sino que cada persona, cada país, cultura... tiene la suya. 


Todo esto debería hacernos mejores personas y no sólo erradicar ese miedo hacia lo extraño y lo extranjero... pero aun existe la segregación, aún existen las fronteras para algunos, otros, intentan imponer su cultura, y todos ellos no entienden que son uno solo, que ahora, más que nunca sí que son uno solo. Es política. Es economía. Es estupidez humana y, como siempre, la poesía se ignora... pese a su incuestionable belleza